Gene Tierney, Enfermedad, pruebas psiquiátricas y resiliencia
La historia de Gene Tierney no estaría completa sin la mención de su batalla contra las enfermedades mentales, que la convirtió en pionera en la liberación de la palabra sobre el tema en Hollywood. Detrás del brillo de los focos y los vestidos de diseño había una mujer en lucha constante con sus demonios interiores.
PRIMEROS SIGNOS DE FRAGILIDAD
A finales de los años 40, en el apogeo de su carrera, Gene empezó a mostrar signos de fatiga e inestabilidad emocional. Los dramas de su vida privada -sobre todo el nacimiento de su hija Daria, con graves minusvalías- acentuaron su creciente malestar. Sus allegados observaron que oscilaba entre periodos de euforia y episodios de profunda tristeza. La prensa de la época, todavía poco sensible a los problemas de salud mental, hablaba de los «caprichos de una estrella», ignorando la gravedad real de su estado.
Hospitalización y tratamiento
A principios de los años 50, la situación empeoró. A Gene le diagnosticaron esquizofrenia, término que en aquella época englobaba toda una serie de trastornos mentales. Fue hospitalizada varias veces en clínicas especializadas. Los tratamientos a los que fue sometida eran los de la época: descargas eléctricas, sedantes fuertes y aislamiento. Lejos de proporcionarle un alivio duradero, estos métodos tuvieron un profundo efecto en ella.
En 1957, abrumada por el dolor y la soledad, Gene intentó acabar con su vida arrojándose desde el balcón de un edificio de Nueva York. Milagrosamente, sobrevivió. Tras este intento de suicidio, fue ingresada en el hospital psiquiátrico Menninger Clinic de Topeka, Kansas. Permaneció allí cerca de un año, recibiendo cuidados intensivos para su depresión. Este dramático episodio sacudió Hollywood y reveló la cara oculta de la vida de las estrellas, a menudo prisioneras de una imagen de perfección que no deja lugar a la fragilidad.
La Clínica Menninger
y el renacimiento
Fue en la Clínica Menninger de Kansas, bajo la supervisión del Dr. Karl Menninger, donde Gene encontró por fin una forma de equilibrio. El médico, famoso por su enfoque más humano y psicoterapéutico, le ayudó a redescubrir cierta serenidad. Tras su liberación en 1958, Gene Tierney siguió recibiendo tratamiento psiquiátrico y fue estrechamente vigilada por sus médicos.
Vuelta al anonimato: una vida sencilla después de Hollywood
Tras su salida de la Clínica Menninger en 1958, Gene Tierney se dio cuenta de que su relación con Hollywood había quedado irreparablemente alterada. Los estudios se mostraban reacios a ofrecerle nuevos papeles, temerosos de su pasado médico, y la propia actriz sentía la necesidad vital de protegerse de un mundo que la había expuesto demasiado.
En una decisión que sorprendió a sus contemporáneos, decidió alejarse voluntariamente de los focos. Se instaló en Houston, Texas, y aceptó un trabajo discreto como dependienta en una tienda de ropa. Allí, detrás de un mostrador, Gene redescubrió la sencillez de una vida corriente: clientes anónimos, conversaciones banales y la posibilidad de vivir sin el peso aplastante de ser una estrella. Para muchos de sus admiradores, esta imagen de una actriz legendaria que había vuelto a ser «la señora de todo» simbolizaba tanto su valentía como su profundo deseo de volver a una existencia tranquila.
Esta retirada no es sinónimo de obliteración. Gene siguió leyendo mucho y manteniéndose al día del cine y la moda, pero ahora elegía cuándo y cómo aparecer en público. En 1960 se casó con Howard Lee, un rico hombre de negocios tejano, que por fin le proporcionó una estabilidad emocional y material duradera. Juntos llevaron una vida discreta, salpicada de viajes, lejos del ajetreo de Hollywood.
Nel 1979, Gene osa raccontare la sua storia nell’autobiografia
Self-Portrait, scritta insieme a Mickey Herskowitz. Nel libro racconta senza mezzi termini dei suoi ricoveri in ospedale, del suo tentativo di suicidio, ma anche del periodo in cui ha scelto volontariamente l’anonimato. Questo libro, acclamato dalla critica, segna una tappa fondamentale nel riconoscimento pubblico dei disturbi psichici.
Como escribió un crítico del New York Times: «Hablar de su sufrimiento fue su acto más valiente».
El legado de su testimonio
La publicación de Autorretrato es un acto de valentía, que ayuda a levantar el velo sobre la enfermedad mental en un entorno en el que todo debía permanecer oculto. En una época en la que la palabra «esquizofrenia» daba miedo, Gene se atrevió a contar su historia. A su pesar, se convirtió en pionera del reconocimiento público de la salud mental como un problema humano universal.
A pesar de su debilidad, se mantuvo cerca de sus fans, respondiendo incansablemente a sus cartas. Sus fans, tanto en Estados Unidos como en Europa, han atesorado sus palabras, testimonio de una estrella que nunca dejó de tender la mano a quienes la querían.
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